Un encuentro y un adiós, una foto y una conclusión. Eras un niño mayor con un numero como obsesión, y no pude cerrar esa puerta sin mirar quien dejaba atrás.
Y quiero pensar que noviembre nos hará regresar que pondrá color en el blanco que nos separo. Que en algún rincón ¿seguiras?.
domingo, 27 de febrero de 2011
Dependencias, que al fin y al cabo, no son dependencias. En todo caso, interdependecias. Pero, que más da?, luego acabas descubriendo que tan solo ellos dependen de tí... Y cuando lo descubres, te haces daño. Mucho. Te machacas por algo que ni tan siquiera tienes tú la culpa pero actuas como tal. Sí tienes la culpa, este no es el modo de intentar arreglarlo, pero desistes de tantos intentos fallidos de intentar mejorar. Mientras esto siga asi, la sonrisa no sé paseará por aquí...
Aquél que siempre me decía adiós, una y otra vez, pero que seguía acudiendo cuando le necesitaba. Él, a quien había herido tantas veces que debería juzgárseme por criminal. ¿Es que iba a considerar siquiera el hacerle daño de nuevo, de la peor manera posible? Él se había quedado conmigo a pesar de todo. Y lo único que me había pedido es que yo hiciera lo mismo.
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