Mostrando entradas con la etiqueta odio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta odio. Mostrar todas las entradas

sábado, 5 de febrero de 2011

Tengo alguna muestra de cariño, algún topo de tu indiferencia, tengo un "eres especial, eres única", ayuda en contadas ocasiones, tengo sonrisas y un chupito a tu favor. En tu contra se sitúa tu pasotismo, las múltiples veces que no has cumplido tus promesas, aquella vez que se te olvidó... las contadas veces que has sido indiferente conmigo, SIEMPRE me sacas de quicio, y siempre me sacas sonrisas...
¡Y! Y todo esto para que cada vez que la cagues, se me caiga el mundo encima ... para que cada reproche se convierta en un pique tonto.
¿Y? Y todo esto para, para qué? A ti te sirve? Si, siempre me tienes ahí, pero un saludo indiferente no me vale.
Si, es cierto, puedes confiar en mi, pero yo como voy a saber que no vas a desaparecer si me doy la vuelta?
No, no se responder, y tu no sabes, no quieres, o no puedes, pero tu silencio me está matando dentro.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Para que vamos a mentir, hay cosas que nunca importaron ni nunca importarán.

miércoles, 26 de enero de 2011

dejé de volar me hundí en el barro
y entre tanto barro me encontré
algo de calor sin tus abrazos
ahora sé que nunca volveré.
 

lunes, 24 de enero de 2011

Punto y aparte.

Suerte, es lo único que hoy puedo decir, aunque me queden tantas cosas guardadas, decidí dejar de romperme la cabeza pensando en que no voy a poder lidiar con esto, en cambio, voy a empezar simplemente por vivir. Ya no queda nada más por hacer, ya no queda nada más por hablar, por lo menos por mi parte, yo no quiero borrarte de mi mente y llenarme la cabeza haciéndome creer que nunca exististe, que no fuiste parte de mi vida, y espero realmente que tú tampoco lo hagas.

domingo, 23 de enero de 2011

Dime que me odias y me iré por ti;
Le gustaría ser capaz de hacerle sentir el dolor que ella sintió, no para que sufra y se sienta mal, sino para que vea cómo es, hasta qué punto duele. Ser capaz de hacerle ver que le desilusionó que cometiera una y otra vez el mismo error. Hacerle sentir que duele más una promesa rota que una bofetada, una mentira que otra bofetada, una decepción que otra bofetada más. Le quiere, le quiere mucho y le gustaría que ahora mientras llora, le dijera que no va a haber más mentiras. Y le gustaría creérselo, e ilusionarse y volver a sentirse viva y llena, y con ganas de hacer mil cosas juntos, con ganas de sonreír como una idiota.